jueves, 9 de febrero de 2012

capitulo 8

Cerré los ojos para que la espuma no me entrara dentro. En los tres lentos segundos que transcurrieron, las risas y murmullos aumentaron a potencia, seguramente debido a mi causa. Me sentía ridículamente humillada.
Cuando la espuma paró, abrí los ojos lentamente. Observé a Danny delante mía, riéndose de mí mientras me miraba. Mantuve mi vista fija sobre el, intentándole expresar toda la humillación y rabia que sentía. El pareció entenderlo, y paró de reírse a quedarse serio. Pasé de el y eché a correr todo lo rápido que pude por el campo hasta las escaleras más próximas. Notaba que todo, absolutamente todo el estadio reía y me miraba a mí en aquellos segundos.
Bajé las escaleras que se encontraron más cerca de mí y me paré en un pequeño pasillo. Habían dos habitaciones al lado. Leí los letreros y me di cuenta de que había bajado a los vestuarios. A la derecha se encontraba los vestuarios de las animadoras, y a la izquierda el de los jugadores. Me apoyé sobre la pared y cierre los ojos, tirándome con las manos el mojado pelo hacía atrás. Oí un ruido dentro de una de las habitaciones y miré asustada. El manillar giró lentamente, y imaginándome encontrarme algún tipo de fantasma o zombie, me pegué mayor susto al ver a Doug.
-¿Doug? ¿Qué haces ahí?
-¡Cady! –El se asustó aún más, ya que estaba cabizbajo y envuelto en sus pensamientos. -¿Qué te a pasado?
-Un estúpido jugador me ha tirado la espuma del champán encima. –Suspiré levantando mis brazos por los codos. –Y así voy. ¿Y tú que?
-Yo… bueno, estaba… aquí. –Señaló el letrero. Vestuario de las animadoras. –No pienses mal… solo me aburría y entré a echar un vistazo.
-¿Un vistazo solo, no? –Le reí con gracia. –Eres más gamberro de lo que pareces.
El sonrió, escondiendo sus pequeños ojos celestes en sus mofletes y mostrando una blanca hilera de dientes perfectamente colocados.
-¡Cady! –Oí gritar a alguien, quien bajaba las escaleras. Alice y Tom. –Tia… ¿Estás bien?
-Sí, solo estoy algo mojada. –Le dije a Alice sonriéndola. Doug había logrado ponerme de humor en apenas un minuto.
-¿Doug, que haces aquí? –Preguntó Tom al rubio. Miré confundida.
-Estaba en los vestuarios. ¿Y tú? ¿Conoces a Cady?
-Bueno, sí. –Dijo el otro rubio del hoyuelo mirándome. –No sabía que tú también la conocías.
-Esperen, esperen. –Dije haciéndoles callar. -¿Ambos os conocéis?
-¿Nosotros? ¡Claro! –Dijo Doug sonriendo de nuevo. –Trabajamos juntos y somos grandes amigos.
-¿Enserio?
-Si. Trabajamos en una discográfica. –Dijo Tom chocándole una mano a Doug.
Miré a Alice sin entender. Ella tenía la misma cara de estúpida que yo. Osea, ¿Qué se conocían? Increíble Cady, increíble.
-¡CADY! –Gritaron de nuevo por las escaleras. Esta vez fue la castaña cabellera de Melanie la que diferencié, y se traía a Harry detrás. –Dios he visto lo que te ha hecho, ¿estás bien? –Miró a Tom y Dougie de reojo. -¡Vaya! ¡Que coincidencia! ¡Hola!
-¿Tom? ¿Doug? –Preguntó Harry impresionado. -¿Qué hacéis aquí?
-¿También conoces tu a Tom? –Pregunté. El castaño me asintió. –Y déjame adivinar… trabajas con Tom y Doug en una discográfica. ¿A que sí?
-Sí. ¿Nos conoces?
-¿Yo? Claro. Sois Tom, Doug y Harry.
-No, no me refería a eso… quería decir si sabes a que nos dedicamos.
-No… -Miré a Tom y Doug de reojo. -¿En una discográfica dijisteis, no?
-¡Cady sí! –Dijo Alice. –Pero esperen, esperen. –Los tres os conocéis ¿no? Y tú… -Dijo señalando a Harry. –Tú te llamas Doug y el otro rubio Harry, ¿no?
-No Alice. –Dijo Tom riendo. –Es al revés. El rubio es Doug y el castaño Harry.
Todos nos quedamos mirando mutuamente. Melanie, por otra parte, parecía haberse convertido en vegetal. No daba señales de vida y miraba todo el rato a Tom, quien se dio cuenta de su mirada y parecía encontrarse incómodo. Yo, por otra parte, me limitaba a hablar con la mirada con Alice mientras intentaba poner orden en mi mente.
Oí unos pasos bajar por la escalera. Di media vuelta esperando encontrarme esta vez a un Jack preocupado, pero en vez de eso, el causante de que estuviera completamente empapada de arriba abajo se encontraba allí. El chico de rulos se había parado en el último escalón y nos miraba a todos sorprendidos.
-¿Qué hacéis vosotros aquí? –Preguntó señalando a los tres chicos.
-¡Danny! ¿Fuiste tu el que mojó a Cady? –Preguntó Doug señalándome. Intercambié una mirada de odio con el chico de rulos.
-Si, pero lo hice sin querer. –Me crucé de brazos. –Enserio pelirroja, solo estaba emocionado por haber ganado y no sabía lo que hacía. Te reconocí y decidí ir a saludarte de mi manera. Pero no reaccionaste como esperaba.
-¿No puedes pensar un poquito que a las chicas no nos gusta que nos echen bebida encima y nos mojen enteras, haciendo además, olor a alcohol? –Danny levantó las cejas intentando decirme que había gente a la que le gustaba. -¡Pero yo no soy ese tipo de chica!
-Espera espera. –Dijo Mel volviendo a reaccionar. –Según he visto, TÚ, -señaló a Danny. –conoces a Thomas, Harold y Douglas. ¿No? –Danny asintió con obviedad. –Pero… ¿Esto estaba planeado o qué? ¿Los cuatro os conocéis?
-¿Nosotros? Claro. –Dijo Danny. –Lo raro aquí es que nosotros os conozcamos y no supiéramos que os conocemos. –Arrugó el ceño confundido por lo que acababa de decir. -¿Me entendéis?
-Creo que sí Danny. –Dijo Harry mientras carcajeaba. –Pues ahora que nos hemos enterado todos de que nos conocemos, ¿Qué os parece si salimos a tomar algo todos juntos?
-No, yo no voy. –Dije cruzándome de brazos.
-¿Por qué no?
-No se si se habrán dado cuenta, pero mi camiseta está completamente mojada. –Todos me observaron y una vergüenza me recorrió.
-Yo te presto una camisa mía. –Dijo Danny mientras yo levantaba una ceja. –He sido yo el que te ha mojado y por mi culpa estás así. –Se acercó a mí y me cogió de la mano mientras me arrastraba hasta dentro de los vestuarios de los jugadores. –No te voy a comer, entra, tranquila. –Dijo mientras me sonreía.

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