viernes, 10 de febrero de 2012

último capitulo 72

El viaje hacía Valencia se hizo corto. Esta vez fuimos en autobús, y mientras los chicos daban el concierto, nosotras nos quedamos en el hotel. Nos quedamos varios minutos en el gran salón de estar que tenía el hotel, hasta que tocaron las once de la noche y decidimos regresar a nuestras habitaciones.
Me quedé varios minutos despierta, esperando oír a los chicos abajo, pero al ver que no escuchaba nada, me metí en la cama.
Estuve vario rato viendo la televisión española, hasta que de pronto, diferencié sus risas.
Me emocioné una vez más, pero pronto recordé de que seguramente Danny regresaría a su habitación, no a la mía. Hubiera podido ir con él, pero no quería molestarle. Vendría cansado del concierto y tenía que descansar.

Me acosté de nuevo, hasta que de pronto, oí unos golpes en la puerta.
Pasé de la idea principal del fantasma o la niña fantasma, y fui rápidamente hacía la puerta para abrirla. Una vez lo hice, allí estaba de nuevo Danny, con sus rizos alborotados y con su sonrisa reluciente.

-Creía que no ibas a venir. –Dije, pero no pude añadir nada más.

Había entrado rápidamente a mi habitación y rodeado por la cadera, sumergiéndome en un profundo beso. Aquello me sorprendió, pero me encantaba. Me encargué esta vez yo de identificar el beso, hasta que él tomó aire para hablar.

-Creía que no ibas a estar despierta. –Le sonreí, a lo que él me devolvió otro suave beso. –Cady… -Alejó un poco su cara de mi para observarme bien. -¿Quieres ser mi novia?

Por un momento mi sistema respiratorio dejó de funcionar, y cuando lo hizo solamente logró decir una palabra.

-¡Sí! –Grité yo, emocionada.

Me tiré de nuevo hacía él, y nos volvimos a besar, pero la cosa no se quedó allí.
Noté como desabrochaba mi camisa. Me desconcerté un poco, pero no dudé en seguir. Una vez me la quité entera, empujé su camisa hacía arriba, haciendo que quedara al descubierto su pecho. Noté como me cogí y me tiraba  a la cama, mientras hacíamos un duro trabajo para desabrochar el botón de mi pantalón. Seguido esto, logré quitármelo con las piernas, y está vez fui yo la que hizo lo mismo con él suyo, hasta que en un abrir y cerrar de ojos, ambos nos quedamos en ropa interior. Dan desabrochó poco a poco mi parte superior, y luego prosiguió a él a quitarse su última prenda.
Vi como observaba, lo que consiguió ruborizarme, pero pronto me lo quitó de la cabeza con otro beso.
Y por último, me libré de mi la parte inferior de mi ropa interior, quedando ambos completamente desnudos.
Me acomodó cuidadosamente sobre la cama, y antes de empezar nada, me dirigió una mirada insegura.
Yo solo pude contestarle con una sonrisa y otro beso, y dicho esto, la noche que jamás olvidaría comenzó allí.




Fin.

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