viernes, 10 de febrero de 2012

capitulo 65

Intenté tardar hasta que llegué al vestíbulo, temblorosa, mientras mis piernas y manos temblaban por el miedo. Cuando acabé de bajar el último escalón, no tardé en divisar a mis amigos. Fui hasta ellos, intentado encontrarle. Estaba sentado en uno de los sillones, con una revista tapándole los ojos y con la cabeza inclinada hacía arriba. Tenía una sonrisa dibujada en la cara, lo que hizo extrañarme. Miré confusa a Tom, quien pronto me sonrió con picardía.

-Mejor nos vamos todos a dormir. Ha sido una noche agotadora. –Sugirió Dougie, y nada más acabo de pronunciar esto, todos caminaron en pareja, rápidos por llegar a las escaleras.
-¡Pero esperad! –Pedí en un susurro, pero ninguno se molestó es esperarse junto a mi.
-Está un poquito… ido. –Me informó Tom, y volvió a darse la vuelta, cogido de la mano de su novia.

Cuando hubieron desaparecido por la escalera, me volví a girar para ver a Danny. El nerviosismo se apoderó de mi, pero era hora de afrontar las cosas. Caminé hacía él, y me paré de pie, enfrente suya. Él pareció no oírme, o es que se había dormido, pues no daba señales de vida. Aunque si se había dormido, era extraño que no emitiera sus típicos ronquidos.

-¿Danny? –Le llamé en voz baja, y él por fin dio señal de vida.

Alzó lentamente su brazo, y cogiendo la revista, se la apartó de los ojos. Recobró la compostura del cuello, y enseguida noté que le pasaba en su mirada. Parecía cansado, y sus ojos mostraban tristeza aunque tuviera una pícara sonrisa. Estaba ebrio, lo hubiera jurado.

-¿Caaaaaaaaaaaaaaaady? –Soltó una risita. –Vaya, llevo toda la noche intentado encontrarte. ¿Y vienes ahora?
-Lo siento.. –Fruncí el ceño bebida. –Danny, estás borracho.
-¿Yo? –Se levantó del sillón tambaleándose, y me cogió por los hombros. –Estoooy bien.
-Dios Danny, te apesta el aliento a cerveza. –Hice una mueca de asco mientras despejaba el aire. –Vamos, te ayudo a volver a tu habitación.
-Solo si pasas la noche conmigo. –Me dijo con voz seductora, mientras me sonreía y guiñaba un ojo. 
-Eres un tonto. –Le dije sin poder evitar sonreír.

Echamos a andar de nuevo hacía las escaleras, y tuve que cogerle varias veces para que no cayera al suelo. Por allá donde pasaba dejaba su rastro a cerveza. Cuando conseguimos llegar al umbral de su habitación, estuvo un largo tiempo buscando entre sus bolsillos la llave, pero ya comenzaba a repetir los lugares de su busqueda.

-Oh, oh. –Susurró con tono preocupado.
-¿Qué pasa Danny? -Dejó de buscar la llave, y se quedó embobado mirándome. –No me digas que has perdido la llave de tu habitación.
-Me parece que sí.. –Carcajeó, y yo rodé los ojos. –Me temo que hasta mañana no podré pedir otra llave. –Rió de una forma muy aguda. -¿Puedo dormir esta noche contigo?
-¿Qué? –Adopté una cara de horror. –Pero… ¿no recuerdas nada de hoy?
.Uhm… no. –Rió de nuevo. -¿Hicimos algo? ¿Quieres repetir? –Se acercó de forma seductora a mi, extendiendo sus brazos para cogerme de la cintura, pero le aparté las manos.
-No,no hicimos nada. –Rodé los ojos, evitando la tentación. Estaba ebrio, él no sabía lo que hacía y yo no debía dejarme llevar. –Ya te extrañarás mañana cuando te despiertes, pero está bien. –Suspiré. –Duermes conmigo, ¡Pero no hagas nada extraño!

capitulo 64

Salí lo más rápida que pude del teatro, dejando atrás la música que lograba cruzar las paredes. Empecé a caminar por las frías calles de Paris, escondiéndome entre la gran multitud de gente que caminaba por la acera. Las luces Navideñas que decoraban las amplias calles hacía que me causaran molestia en mis ojos, pues estaban en aquel momento débiles e irritados por las lágrimas. Estaba cabizbaja, llorando sin saber porque, solamente queriendo alejarme del real mundo y entrar en mi cabeza, para mirar detalladamente mis pensamientos e intentar pensar.
Al cabo de unos largos minutos caminando, intentado pensar pero fue en vano, me paré, y caminé hasta el bordillo de la acera. Estiré mi mano, y enseñando mi dedo pulgar a la carretera, intenté llamar a un taxi. Tardó varios minutos en que alguno parara, y cuando por fin lo hizo alguno me subí rápida al coche, intentando secarme mis lágrimas derramadas sobre mis mejillas para que no se notaran. Cuando miré al conductor, me sorprendí al ver que era el mismo chico de raza negra de antes, y este al ver que no hablaba, se giró para verme. Él también se impresionó, pues abrió exageradamente sus ojos y me miró extrañado, casi como si fuera una broma.

-¿Ya está aquí de nuevo? –Frunció el ceño. –Me parece que aun no ha terminado el concierto.
-Oh, ya, pero debo regresar al hotel. –Sonreír forzadamente. -¿Puede dirigirse al…?

Me mantuvo durante todo el trayecto callada, mirando a mis zapatos de tacón plateados mientras mis ojos no paraban de derramar lágrimas. Todo estaba siendo difícil; la cosa no era como en las películas. Resultaba difícil tomar una decisión. Había empezado mi proyecto de olvidar a Danny hacía unas cuantas semanas, y cuando mejor lo llevaba, va y me pasaba esto. Era increíble.
El tiempo que estuve en el taxi me pasó casi volando, ya que pareció que segundos después de que hubiera subido al coche, ya había llegado de nuevo al hotel. Saqué mi billetera para pagarle al taxista, pero este me plantó su mano parándome.

-Déjalo, ya me cobras este viaje con las sobras del otro billete.

Le sonreí amablemente, y despidiéndome de él, bajé del auto. Me dirigí lenta hacía las puertas del hotel, pensando en lo que estaría haciendo Danny en aquel momento. No había forma de desprendérmelo de la cabeza, ni siquiera de apartármelo durante una milésima de segundo, no.
Cuando hube subido a mi habitación número 164, situada a la derecha de un largo pasillo, mi móvil comenzó a sonar dentro de mi bolsillo. Hizo que me sobresaltara y diera un brinco en el sitio, y con las manos temblorosas por el frío, saqué el celular. Miré a la pantalla, y mi cara adoptó una faceta de horror, haciendo que esta vez temblara de nerviosismo y un poco de miedo. El nombre de Danny resurgía en el y una foto de él aparecía encima de su nombre. Me quedé paralizada, sin saber sin colgar o responder, pues si respondía, no saldría ninguna palabra de dentro de mi. Debido al largo tiempo que intenté pensar, el móvil dejó de sonar, haciendo que tuviera una llamada perdida suya. Suspiré, tranquilizada, pero no duró mucho aquel silencio que se había formado después de su llamada, pues mi móvil volvió a sonar; me volvía  a llamar.
Cerré nerviosa los ojos, y bloqueado el móvil, me lo inserté de nuevo en el bolsillo. Cogí la llave de mi cuarto, y entré rápida. Tiré el móvil encima de la cama, y volviendo a echarme a llorar, me dejé caer sobre ella. Era una completa cobarde.

…

Volví a despertar sobre el húmedo colchón por la melodía de llamada de mi móvil. Miré el reloj; había pasado casi una hora desde que había llegado. Miré la pantalla, esperando ver reflejado su nombre de nuevo, pero esta vez no su imagen la que resaltaba, si no la de  Harry. Me impresioné, y sin planteármelo le cogí el teléfono.

-¿Diga? –Dije algo somnolienta.
-¡Por fin cogiste el teléfono! –Gritó Harry,, con gracia. -¿Por qué te has ido del concierto? Necesito que vengas.
-Tu ya sabes porque. –Suspiré. -¿Ir para qué?
-Tienes que hablar con Danny.
-Lo sé, pero esta noche no estoy preparada.
-Cady, Dan se ha deprimido bastante cuando se ha enterado que te habías ido.
-Lo siento. –Susurré, mientras volvían a humedecerse mis ojos.
-Pídele disculpas a él. –Fui a hablar, pero me interrumpió. –Por favor, baja al vestíbulos. Estamos entrando al hotel.

Me quedé helada simplemente imaginándome la situación. Miré la puerta, sin sentirme capaz de salir.

-¿Bajar? ¿Es necesario?
-Por favor… -Me pidió con voz lastimera. –Te esperamos aquí. –Y dicho esto, colgó.

capitulo 63

Siguieron con algunas canciones más, que según me iban diciendo mis amigas, se titulaban I’ll be ok, All about you, one for the radio, star girl y más aún.  El concierto estaba siendo bastante excitante, y en mi resurgió la duda de porque Danny había insistido tanto en que acudiera a dicho concierto. Merecía la pena, desde luego. Jamás antes había sentido tanta adrenalina y emoción junta, y ver a los cuatro chicos más importantes para mi allí era algo especial, lo cual hacía que entendiera de cierto modo a las dichas Mcflyers.
Cuando me di cuenta, había pasado más de 1 hora desde el comienzo del concierto, y los chicos sudados preparaban sus micrófonos para hablar. Descansaban varios minutos, y noté como el final del concierto estaba cerca. Se oía a las fans, gritando emocionada, con pulmón abierto, y en el momento en que Tom empezó a hablar, todas callaron, haciendo un silencio sepulcral, difícil de creer.

-Muchas gracias a todos por estar aquí esta noche. –Dijo el rubio, levantando los brazos y las fans lo volvieron a cubrir de gritos. –Esta noche, nuestro amigo Danny, -De nuevo gritaron, alocadas. –quería tocar una nueva canción que lleva componiendo desde el inicio de la gira. –Carcajeó. -Estoy seguro de que os gustará, así que transmitámosle apoyo para que la toque.
-Gracias Tom. –Agradeció Danny, con una de sus típicas sonrisas que podian hacer sonreír a cualquiera. –He dedicado todo mi tiempo ha escribir esta canción, ignorado a una persona en especial, y pido perdón. –Vi como empezaba a inspeccionar la sala con la vista. –Siento haberme comportado mal con ella, enfadarme sin motivo, y haberle hecho que lo pasase mal, pero quiero recompensarle todo eso con la canción que le he dedicado. –Sonreí de nuevo, y noté como sus ojos se posaban en nuestro sitio vip.
-¡Danny se ha enamorado! –Gritó fuerte Dougie desde el micrófono, lo que hizo que las fans dieran un chillido ensordecedor, algunas decepcionadas y otras alegradas.

Yo me mantuve parada, incapaz de mover ni un dedo. Me sentí identificada, había que admitirlo, y por fin veía claro y con sentido todas las cosas. Oí algunas palabras que me susurraron las chicas, pero no logré escucharlas con atención, de modo que pasé de ellas. No podía despegar los ojos de Danny, quien con sus movimientos perfectos, se colocaba la guitarra y cogía nueva pua. Volvió a sonreír, y noté como mi corazón se ablandó. Él volvió a coger el micrófono, y antes de que hablara, cambió la rotación de sus ojos del público, al lugar donde estaba yo. Mi cuerpo dio un brinco en el sitio cuando noté que me miraba, aún con la distancia. Me mordí el labio, controlando la emoción que recorria por mis venas.

-Se titula Falling in love. –Dijo, y dicho aquello despegó los ojos de mi y comenzó a tocar unos dulces acordes, a lo que pronto se unieron los demás, dándole mas ritmo.


Me enamoré por completo de las notas, del ritmo, pero en el momento en que Danny comenzó a cantar, noté que ya moría definitivamente.

-Everyday feels like a Monday there is, no escaping from the heartache now I, gotta put it back together coz it’s, always better late then never wishin, I could be in California, I wanna tell ya when I call ya, I could’ve fallen in love. I wish I’d fallen in love. –Cantó, y cuando se hubo separado del micrófono, noté una rápida mirada hacía donde yo estaba. Mientras, yo estaba ida, sin creerme lo que oía
-Out of our minds and out of time, wishin’ I Could be with you, and to share the view. We could’ve fallen in love. –Cantó esta vez Tom, con una gran sonrisa que parecía que no se la quitaba ni Dios.
-Waking up to people talking and it’s –Volvió a cantar Danny. –getting later every morning now I, realise it’s nearly ,midday and I’ve, wasted half my life, to throw it away, saying. Every day should be a new day, to make you smile and find a new way, -Levantó entonces la mano, y apunto con su dedo índice hacía donde estábamos nosotras, lo que hice que notara miradas que podrían matar sobre mi nuca. –of falling in love… yeah falling in love.

Seguido eso, comenzaron a cantar cosas que ya no pude distinguir, ya que había escondido mi cara entre mis manos, parando las lágrimas que caían con fuerza sobre estas. No sabía porque lloraba, pero por un momento pensé que aquello no era real. Estaba enamorada de Danny, y al principio llegué a pensar que todo aquello era una broma más suya, pero no, no tenía lógica. No sabía que hacer, solamente quería estar feliz con él. Después del concierto, me iba a poner demasiado nerviosa, me conocía, y probablemente me desmayaría como siempre, de modo que hasta mañana no tendría que hablar con él. Me levanté de mi sitio, e intentado que estas no me miraran a los ojos para no poder diferenciarme las lágrimas, me dispuse a volver al hotel.

-Cady ¿Dónde vas? –Me preguntó Daisy.
-Necesito ir al hotel… mañana nos vemos.
-Pero luego del concierto los chicos han pensado en dar un paseo por Paris.
-Lo siento. –Dije sonriendo forzadamente, y salí en dirección hacía la calle.

capitulo 62

Vi como Danny, con su guitarra negra colgando de su espalda, se acercaba lentamente a mi. Sin pensar en lo que hacía, mis piernas no dudaron en intentar llegar a él lo más rápido que pude. Cuando nos encontramos a mitad de la sala, nos mantuvimos varios segundos mirándonos. Hubiera jurado que me miraba con alegría, pura y sincera alegría que desprendían sus preciosos ojos celeste. Sonreí tímida, y levanté una mano en señal de saludo.


-He tomado una decisión a última hora. Siento haberlo hecho tan tarde. –Me disculpé, poniéndome nerviosa al oír las prisas que le echaban a este. Él parecía no oír.
-Lo importante es que has llegado, y has preferido mi concierto antes que Pablo. –Me sonrió, perforándome con sus seductores y perfectos ojos azules. -¿No es cierto?
-Lo es. –Carcajeé. –Seguro que será un gran concierto.
-Lo haré perfecto ahora que has venido. –Sonreí esta vez yo, ruborizada. –Me encanta cuando te sonrojas.
-Me resulta algo incómodo que me digas esto. –Volví a apartar los ojos de él un segundo, para no quedarme anonadada.
-¿Incómodo? –Rió. –Es la verdad.

No contesté, solamente me dediqué a seguir observándole. Era increíble el efecto que producía en mi aquel chico de pecas y pelo rizado, con unos cautivadores ojos celestes que derretía a toda aquella que le observaba.

-¡Danny, no podéis tardar ni un minuto más en salir! –Dijo un guardia, empujándole del hombro hacía atrás.
-Luego hablamos. Tenéis un sitio vip, id. –Me dijo rápido, alejándose muy lentamente de mi, sin apartar sus ojos de los míos.

Asentí, y me quedé en el sitio, esperando a que desapareciera por completo. Antes de que su cabeza me dejara de observar, se volvió a parar. El guardia suspiró, y volvió a empujarlo, pero este no se movió. Se quedó varias milésimas de segundos mirándome, como inspeccionando mi cara mientras lograba ponerme nerviosa y hacerme sonreír. Me devolvió la sonrisa, y antes de que viera que pretendÍa hacer, volvió a rehacer la distancia que había formado, y sujetándome con delicadeza mi cabeza con ambas manos, acortó todas las distancias que habían entre nosotros y me besó, me besó como nunca antes había visto hacer en las películas.  Fue tan rápido debido a la falta de tiempo, pero tan lento al inspeccionar cada sentimiento, que resultó extraño que no cayera redonda en el sitio, ya que mi estómago empezó a explotar con pequeñas bombas dentro. Cuando se separó, me quedé petrificada. Abrí antes que él los ojos, y vi como poco a poco aparecían sus ojos enfrente mía. Me sonrió bien contento, y dejándose empujar por el guardia, regresó con sus amigos. Antes de que desapareciera por la esquina, me dedicó una última mirada, y guiñándome un ojo se metió hacía el escenario.

-A sido un beso de película. –Oí detrás de mi la voz de Melanie. –Jamás había visto algo tan… emocionante.
-Ha sido todo tan rápido y extraño que aún no me lo creo. –Dijo esta vez Alice. –Os dije que entre estos dos iba a resurgir algo.
-Pero vosotras ya no teníais fe de que Cady viniera esta noche, a cambio, yo si. –Aportó Daisy, asintiendo. Yo la sonreí, aún atontada. –Creo que va siendo hora de ir a nuestros sitios.

El concierto lo iban a dar en un teatro francés. Me fijé en el público, y los asientos de arriba donde se acoplaba gente también. Nuestro asiento vip era uno de esos. Durante el camino, pudimos oír como los chicos comenzaban a tocar. Sonreír al imaginarme a Danny, tocando con su guitarra negra. Esta vez si que había caído muerta por él, lo que hacía que rezara porque no fuera un beso como la última vez.

Cuando llegamos por arriba del público, me quedé boquiabierta ante nuestras vistas. Se veía claramente todo el escenario, a cada chico a la perfección, incluso a Harry quien era el que más alejado estaba. Vi a Tom, quien daba saltitos conforme tocaba. Sonreí bien alegre al verle; conseguía dar la adrenalina que hacía falta en los concierto. Luego a Danny, quien cantaba mientras tocaba. Era perfecto incluso así. Después, a Dougie, quien se paseaba radiante de felicidad de un lugar del escenario al otro. Y finalmente, a Harry, quien tocaba de una forma muy potencial la batería. Jamás me había fijado en lo increíblemente bien que tocaban.

-Que bien, han empezado con I wanna hold you… -Comentó Alice, dando pequeños aplausos, emocionada.

Tell me that you want me baby, tell me that it´s true. Say the magic words and I´ll change the world for you an army for the broken hearted. Marching through the streets, every cities burning to the ground under your feet. –Cantó Danny, y cuando hubo acabado, mi cuerpo se llenó de adrenalina. Unas ganas de saltar y chillar se apoderaron de mi.

capitulo 61

Al cabo de unos minutos, que a mi me parecieron horas, el taxi llegó a su destino. Saqué rápida un billete, y sin pararme para recibir el cambio, se lo tiré al conductor y salí rápidamente del coche. Fui hacía la entrada vip, y por suerte, me encontré allí a guardias que ya había visto antes durante la gira. Al reconocerme, de dejaron entrar sin problema, y avancé por un largo pasillo resguardado del concierto y sus fans. Oí sus gritos eufóricos,  y como los teloneros se despedían. El miedo se me apoderó. Intenté llegar más pronto, pero por el camino me caí. Me levanté rápida y por fin llegué al final del pasillo. Subí unas escaleras y llegué a una sala, seguramente detrás del escenario donde estaba todo el mundo. Intenté diferenciar a alguien.

…

-1 minuto, chicos. –Dijo una voz a la espalda de Danny, lo que hizo que dejara de mirar a la puerta en busca de su llegada. Fue hasta su guitarra y se la puso, mientras observaba a las chicas. Estas susurraban cosas entre sí, pero entre ellas faltaba una melena pelirroja. No había venido; había preferido a Pablo.

-No te preocupes, Dan. –Intentó consolarle su amigo Tom, apoyando una mano en su hombro. –Oirá canción.
-Tenía fe de que viniera. –Confesó el pecoso con una gran tristeza. –Pero supongo que me lo merezco; me comporté fatal con ella.
-Se dará cuenta del error que ha cometido. –Esperó la respuesta de su amigo, pero al ver que no llegó, regresó junto al batería, quien preparaba sus brazos.

Danny volvió a suspirar melancólico, embargado por la tristeza y sin apartar la vista del suelo. Toco algunos acordes de la canción que había estado componiendo durante toda la gira, e intentó que sus ojos no se mojaran.

-Hora de salir, chicos. –Avisó el hombre, y cogió aire, preparándose.

Antes si quiera de que diera el segundo paso, una voz hizo que parara, junto a sus amigos y dudara de lo que habían oído. Su amable y perfecta voz resonó de entre todas.

-¡Buenas suerte, chicos!

El pecoso se giró boquiabierto, y por fin vio su suave cabellera pelirroja, que parecía desprender una tibia luz de entre todas. Sonrió todo lo que pudo, emocionado al verla. Se apartó del grupo, y caminó hasta el medio de la sala. La chica se acercó a él también, sonriendo con su perfecta sonrisa, y levantando la mano de modo de saludo, dijo:

-He tomado una decisión a última hora. Siento haberlo hecho tan tarde.

…

Vi a las chicas, y me dirigí rápida a ellos. Las impresioné por detrás, haciendo que se llevaran un gran susto.

-¡Cady! –Susurró Melanie. -¿No estabas con Pablo?
-He preferido venir al concierto. –Miré a mi alrededor. -¿Y los chicos? ¿Ya han salido?
-Están allí, apunto de entrar al escenario.

Miré, y diferencié primero la cabellera de Dougie. Luego, una guitarra roja me iluminó, y de entre la distancia diferencié el hoyuelo del dueño. También las baquetas que sujetaba el más corpulento de todos, y que hablaba sin callar. Y por último, la negra guitarra, la cual había dado un paso alejándose de donde yo estaba. Debía de saber que había llegado.

-¡Buena suerte, chicos! –Grité, esperando que me oyeran.

Se pararon, y pude ver como daban media vuelta a su cabeza, excepto Danny, quien se giró al completo. Me sonrió, mostrando su dentadura, no perfecta, pero demasiado bonita para mis sentidos. Se formó de nuevo un remolino en mi estómago, haciendo que mi tripa se apretara y mis manos comenzaran a temblar. Había hecho bien en venir, había hecho bien en darle otra oportunidad.

capitulo 60

Noté como me cogía con fuerza de los brazos y me daba media vuelva, encarándome hacía él. Me quedé observando su pecho, manteniendo mi faceta seria. Me soltó suavemente, y con un roce en mi barbilla, me levantó la cara hasta que nos quedamos observándonos a los ojos.

-Créeme, por favor Cady. Has oído mal. –Dijo implorando.
-Estoy harta de tus cambios de humor. Prométeme que esta vez no te enfadaras conmigo cuando nos perdonemos, ni que me harás motivos para odiarte. –Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. –Si nos, no merece la pena ser amigos.
-Te lo prometo. –Dijo él, dándome un fuerte abrazo sin siquiera avisarme. –Antes quería decir, en pocas palabras, que necesito que acudas esta noche al concierto que damos en Paris.
-¿Esta noche? –Recordé cierta cosa. -¿Justamente hoy?
-Sí… -Pareció preocupado. -¿Qué pasa?
-Tengo una… cita. –Dijo con voz triste, y Danny se llenó de melancolía.
-¿Con quién?
-Con Pablo. Me a invitado y hoy, y ceno con él…
-Por favor Cady, por lo que más quieras. No puedo cambiar la actuación de este concierto. Necesito que vengas. –Me dijo esta vez casi en un susurro, cogiéndome de las manos. –Deja tu cita para otro día…
-Ya veremos lo que hago… -Le dije incapaz de decidir. –Quedaría fatal que cancelara la cita para otro día por un concierto. –Arrugué el ceño. -¿Por qué quieres que vaya?
-Ya lo verás… -Me sonrió, sin soltar mis manos. –Dime que por lo menos lo intentarás.
-Está bien. –Susurré sonriendo.

El guitarrista puso cara de gran felicidad. Se quedó varios segundos mirándome, observando cada detalle de mi cara, mientras se me formaba un incómodo e insoportable silencio para mi. Intentaba mirarle, pero apartaba rápida la vista de él cuando comenzaba a caer tentada en su belleza. Pude notar como se iba acercando poco a poco a mi, y mi cabeza empezó a dejar de funcionar. Recordé las palabras de Tom, el dolor que me provocó el último y primer beso que me dio y el gran placer al tocar sus labios, que pronto dichos pensamientos tuvieron una batalla dentro de mi cerebro. Aparté justo a tiempo antes de que rozara sus labios contra los mios, e hice distancia. Di un paso hacía atrás y me libré de sus manos, mientras esta vez era yo la que le observaba. Se había quedado justamente en el sitio, arrugando el ceño.
Levantó por fin la vista y me siguió mirando confuso. Yo le dediqué una tímida sonrisa, y él me sonrió pícaro. Me guiñó un ojo, y mientras daba media vuelta, se despidió.

-Nos vemos esta noche. Confío en ti.

…

Bajé al gran vestíbulo del hotel francés, adornado con un color canela en las paredes y los caros y relucientes muebles que decoraban el entorno. Miré la hora. Había bajado 5 minutos pronto, y llevaba una suave chaqueta negra. Llevaba unos pantalones pitillos color gris, y una suave y fina camisa que conjugaba perfectamente con mi abrigo. Había decidido saltarme el concierto y acudir a mi cita, ya que no quería volver a  caer rendida en los brazos de Danny. Suspiré impaciente y aún indecisa, y saqué mi móvil para avisar de mi ausencia.

-Me temo que esta noche no podré ir. Ya nos vemos mañana. –Acabé de escribir, y en el destinatario, busqué el número de Pablo.

Cerré mi móvil y me lo guardé de nuevo en el bolsillo del pantalón. Cambio de última hora. Salí a la calle, y levanté la mano con un pulgar intentando encontrar un taxi. No tardó mucho en recibirme, y entré rápida al coche.

-Necesito su ayuda. –Le pedí al conductor. Era un joven chico de raza negra. -¿A oído hablar de un concierto que hacen hoy aquí, en Paris, de Mcfly? –Se quedó dubitativo. -¿Entiende mi idioma?
-Sí, soy de Estados Unidos. –Me sonrió. -¿Mcfly? Claro. Ya he llevado a varios pasajeros allí, ¿la llevo a usted también?
-Lo más rápido posible. –Le pedí, apoyando mi espalda en el respaldo.

Miré mi reloj de pulsera, y el pánico se me apoderó al completo. En 5 minutos empezaba el concierto, y aún tenía que llegar y anunciar mi llegada. Dios, ayúdame.

capitulo 59

Aparté la cortina de la ventana del autobús, y un cálido rayo de sol me iluminó la cara, haciendo que me despejara un poco más aquella mañana. Me desperecé y bostecé cómodamente, mientras veía que Dougie, Harry y Daisy eran los únicos que despertaban. Miré el reloj, y pude ver que la pequeña varilla posaba en el nueve. Eran las 9:00 am. Miré a mi alrededor, y vi como los demás descansaban, menos Danny, quien apoyaba un papel sobre sus rodillas y parecía estar concentrado en el. Aparté la vista de él y fui hasta Doug, donde me senté a su lado.

-Últimamente Danny parece estar muy concentrado entre papeles y su guitarra, ¿no? –Le mencioné en un susurro.
-Sí, está trabajando en una nueva canción. –Me sonrió. –Está repasando el arreglo que le hizo Tom el otro día; quiere tocarla esta noche en Paris.
-¿Suele currarse tanto las canciones?
-No, no tanto. Esta la ha escrito él solito, y la verdad es que está bastante bien.
-¿Y como se llama?
-Ya lo sabrás. –Rió con su aguda voz. –No podemos desvelar información sobre nuevas canciones, señorita Cady.

El rubio se recostó sobre su asiento, cerrando los ojos. Observé a la pareja que se daban tiernos besos cerca de mí, de modo que decidí darles un poco de intimidad. Fui a la otra punta de los asientos, no muy lejos de Danny, pero manteniendo las distancias. Me senté en una butaca y saqué mi móvil, intentando encontrar entretenimiento. Cuando me hube sumergido dentro de Internet, noté que el asiento de mi derecha se sumergía un poco. Miré a mi lado, y Danny se había sentado a mi lado. Le observé muy confusa, con el ceño fruncido y sin entender. Él me sonrió.

-No me mires así. Ya soy lo suficiente orgulloso para hacer esto.
-¿Me vuelves a hablar después de casi 2 meses?
-También he estado ocupado en cosas. –Se excusó serio. –Verás, lo que te dije en Alemania… -Me miró a los ojos. –de verdad que no lo pienso.
-¿Y por qué lo dijiste entonces?
-Me mosqueé contigo… creía que habías pensado igual que Melanie y que habías comentado aquello que pasó de entre la gente, pero vi que no. –Me sonrió con su perfecta sonrisa, doblando la cabeza mientras acurrucaba sus ojos azul marino. –Lo siento.
-Perdonado. –Me rendí intentando parecer fuerte, y le di media sonrisa.

…

Cuando llegamos a Paris, todos dejamos nuestro equipaje en nuestras habitaciones. Me tocó compartir con Alice, mientras que a Danny le tocaba con Harry. Deshaciendo parte de el en silencio, Harry recordó la nueva canción que tenía que tocar esta noche.

-Danny, una cosa. –El pecoso le miró. –La canción que nos diste hará unas semanas, ¿a quien se la dedicaste?
-¿Uhm? –Pensó alguna excusa, pero no funcionó. –A nadie…
-Vamos, se te nota un montón. –El batería rió. –Es solo fijarse en la forma en la que la miras y empezar a sospechar…
-¡Cállate, Harold! –Dijo incómodo el guitarrista, arrojándole unos calzoncillos. –Puede que vaya la canción para ella, o puede que no. Además, ¿Qué más da?
-Oh, nada. –Carcajeó por lo bajo. -¿Y le dedicas una canción para esto? ¿No será un poco… incómodo el momento en que la cantes delante de ella?
-Puede ser, pero no encuentro otra opción. –Cerró la maleta de nuevo y se dirigió poco a poco hacía la puerta. –Además, una parte de mi desea que Cady no vaya esta noche al concierto, pero es lo que hay.

Abrió la puerta, sin apartar la vista de Harry. Se despidió con la cabeza, mientras salía de la habitación, pero no pasó del umbral de la puerta. Cady le impedía el paso, ya que estaba enfrente de esta. La cara de Danny fue todo un poema.

-Si no quieres que vaya al concierto, simplemente dímelo. –Susurró, y dirigiéndole una última mirada de enfado, comenzó a caminar.

(…)

Me paré en medio del pasillo al diferenciar su voz. Sonreí para mis adentros, y vencida por el gusanillo de la curiosidad, apoyé mi oreja sobre la puerta de donde procedía su voz y la que parecía la de Harry.

-…Puede ser, pero no encuentro otra opción. Además, una parte de mi desea que Cady no vaya esta noche al concierto, pero es lo que hay.

Resoplé indignada, observando como la puerta se abría lentamente. Aparté mi oreja y me alejé varios pasos de la puerta, hasta que me encontré al guitarrista delante de mi. Su cara pareció asustarse, pero yo mantuve mi mirada fija.

-          Si no quieres que vaya al concierto, simplemente dímelo. –Susurré enfadada, y le miré una vez más con decepción, dándole la espalda y empezando a caminar hacía mi habitación de nuevo.
-          ¡Cady no, espera! ¡Has oído mal! –Le oí gritar, notando como su paso concordaba cada vez más con el mio.