viernes, 10 de febrero de 2012

capitulo 58

Entré con cautela a la habitación. Una tibia luz estaba encendida, iluminando lo necesario la sala. Mi maleta estaba en el suelo, apoyada sobre el lado derecho de la cama. Era de matrimonio, como no.  Divisé a Danny sentado en el lado izquierdo, observando hacía la ventana. Cuando entré, no se molestó en girarse para verme. Suspiré y fui hasta mi maleta para sacarme el pijama.

-¿A que hora irás a dormir? –Le pregunté escondiéndola debajo de la cama.

No contestó. Siguió girando el lápiz entre sus manos, moviendo la vista hacía las arrugadas hojas escritas y tachadas que tenían sobre su pierna. Fui hasta la puerta del lavabo, pero me paré antes de entrar. Eché una última ojeada a Danny, y este por fin me miraba. Parecía triste. Aparté la vista rápida de él y me encerré en el baño para ponerme el pijama.

Cuando salí con mi pantalón pijama a rayas a mi camisa de manga larga grande y desgastada, Danny ya estaba acostado sobre la cama, mirando la televisión. Se había puesto un pantalón gris como pijama y una camiseta ajustada de manga corta. Un escalofrío me recorrió al verle; ¿cómo no podía pasar frío?
Me senté en mi parte de la cama, y sin mirar a Danny, saqué una revista y empecé a ojearla. De repente oí el chasquido de una cama en el piso superior, donde estaban Dougie y Melanie. Ambos parecían copular. Reí por lo bajó y noté que él también lo hacía. Pronto noté como su mirada se posaba en mi nuca, y un nerviosismo se apoderó de mi.

-No tardaré mucho en irme a dormir. Mañana por la tarde tenemos un concierto en Berlín. –No le miré, y decidí ignorarle. -¿Ahora eres tu la que no me contesta? –Carcajeó, e intenté aguantarme mi sonrisa.
-No hay quien te entienda, Dan.  –Cerré la revista y me giré para verle. –Esta noche me sacas a bailar, tan amable como siempre, pero luego al volver al hotel ni siquiera me miras y antes, cuando te han dicho que tenía que compartir habitación contigo, ha parecido molestarte. –Tensé mis labios. -¿Por qué eres… así?
-¿Preferías dormir con Pablo, acaso?
-Tengo más confianza contigo. –Aguanté mi expresión. –No me has contestado.
-Últimamente estoy… así. Me enfado por nada, estoy bipolar, hago las cosas sin pensar…
-Como cuando me besaste. –Le corté, mientras las palabras se me escapaban.
-¿Qué? –Arrugó el ceño. Recé porque no se enfadara. -¿Aún no has olvidado eso? –Bufó. –Dios, eres igual que Melanie… ¡Fue solo un beso, nada más! No es para que les vayas diciendo que somos pareja a tus amigas y al encargado de habitaciones.
-¿Qué dices? –Me enfadé. –En ningún momento les he dicho que somos pareja, ni siquiera les he dicho que me besaste, zopenco. –Me mordí el labio, aguantado la rabia. –Y si le tuvimos que decir eso al encargado ¡era para que no me echara a la calle sin lugar donde dormir! Además, ya sé que eres una persona sin sentimientos, que piensa que las mujeres somos de usar y tirar, que no tenemos corazón y que puedes hacer con ellas lo que quieras. –Acabé de soltar.
-No se para que has venido a Alemania. –Apagó el televisor y caminó hasta la puerta. –Solo haces que molestar. –Y dicho esto, cerró la puerta.

Me quedé observando la puerta, mientras mis ojos se humedecieron hasta que no aguantaron más el peso de las lágrimas. Sumergí mi rostro sobre la almohada, aguantado mi llanto para que nadie me oyera. Aquella noche, que creía que iba a ser increíble, había resultado una mierda.  Danny había sido la peor persona que me había hecho daño, incluso superando a Dougie. Una vez repasé sus palabras por milésima vez, por fin caí en un profundo sueño.

…

Cuando desperté, la sábana de la almohada estaba aún mojada, seguramente por mis lágrimas o porque había dormido con la boca abierta. Me di la vuelta hacía mi otro lado, y el susto hizo que casi cayera de la cama. Danny dormía cara a mi, con la boca abierta y sus ronquidos volando por la sala. Ya no llevaba puesta la camisa, pero me importó poco. El sentimiento de rabia seguía en mi, de modo que me levanté y caminé hasta la ducha. Sabía que me había comportado mal con él también, pero sus palabras me habían llegado fondo. Desconecté de la realidad una vez me sumergí en el agua que echaba la ducha.

Cuando salí del baño, Danny ya no estaba en la cama. Lo busqué por la habitación, pero no lo encontré. Dejé mi pijama de nuevo guardado sobre la maleta, y me peiné lo más rápido que pude. Cuando acabé, me dispuse rápida a salir, Pero un ruido detrás mía hizo que me parara. Eché un vistazo a mi espalda, y vi como el pecoso estaba apoyado en el umbral de la puerta de cristal que daba al balcón. Solamente miré sus pies, pero no pasé de ello. Abrí la puerta y salí para encontrarme a mis amigas.

Los tres días que estuvimos por Alemania se pasaron rápido. Danny y yo habíamos dejado de hablar, pero nadie pareció darse cuenta, ecepto Tom. Me había estado preguntando sobre lo que había pasado, ya que según me dijo, Dan tampoco se lo quería decir. Al final opté por contarle lo que hablamos. Intentó apoyarme, pero fingí que estaba bien. En realidad, dentro de mi misma estaba echa polvo, pero el tiempo cura las heridas.
Fuimos a España, Bélgica, Portugal y Luxemburgo, lo que nos llevó un mes y medio. Los chicos habían tocado la mayoría de sus canciones, pero afirmaban que aún quedaban algunas por estrenarlas. Mi relación mejoro notablemente con Melanie y Dougie, lo que hizo que la cosa volviera a ser como antes, ya que en aquel momento, lo único que se me pasaba por la mente era Danny, con quien seguía dirigiéndome las justas palabras. Próxima parada, Francia.

capitulo 57

Sé acercó a mi, aún sin decir ninguna palabra, y me cogió suavemente de la cintura. Mi respiración se cortó durante unos momentos, al igual que la funcionalidad de mi cerebro, pero una vez volvieron en sí, mis brazos se apoyaron justamente por detrás de su cuello. Volví a notar aquel dulce aroma a coco.

-¿Habéis venido a Alemania vosotras solas? –Dijo con un susurró, y noté su aire en mi cara. Me puse un poco nerviosa.
-Sí… salimos de Londres dos horas después que vosotros.
-Estáis locas. –Rió. –Creía que no te volvería a ver hasta dentro de tres meses.

Y por eso me besaste, pensé. Sonreí tristemente y me encogí de hombros, apartando por fin la vista de él y mirando a través de su hombro. Nos mantuvimos varios minutos callados, mientras yo apreciaba cada roce de sus manos sobre mi cintura y su suave respiración sobre mi frente. Era un momento demasiado mágico.

-¿Cómo es que has venido aquí? –Le miré, y me frunció el ceño confundido. –Quiero decir; estabas con una chica antes.
-Oh, la has visto. –Apretó sus labios, pensando. –Entonces, ¿me habías visto antes y no habías venido a saludarme? –Me sonrió.
-Parecías ocupado. –Aguante mi rabia para que no me la notara. –Y no cambies de tema.
-Pues te vi, y vine a saludarte.
-¿Y me sacas a bailar?
-¿Preferías bailar con Pablo? –Se puso un poco serio, mirándome interrogativo.
-No es eso, es que cuando…
-No me has respondido. –Le miré, y noté como me pedía una respuesta. Suspiré y dije lo primero que se me pasó por la mente.
-No. –Admití.

Sonrió satisfecho. Noté como la música iba llegando a su fin. Cuando por fin hubo acabado, fui yo la que se separó rápidamente de Danny. No quería mostrarme débil delante suya. Él rió cuando me separé.

-El baile ya a acabado. Creo que va siendo hora de que busquemos a estos para irse al hotel.
-Está bien, vamos. –Dije rápida y comencé a caminar delante suya.

Fuimos hasta la barra, donde ya se habían reencontrado los otros. Pablo estaba apoyado con un codo sobre esta, y me sonrió cuando aparecí. Le devolví la mirada; era increíble que siguiera de tan buen humor después de que Dan le hubiera quitado un baile. Había poca gente como él.


…

Regresamos a pie al hotel. Mantuve casi todo el camino mi mirada fija sobre Danny, quien caminaba un poco más adelante mía, ignorándome hasta con las miradas. Este chico era increíble; no había quien le entendiera. Por suerte durante el camino hacía el hotel, Pablo inició una conversación conmigo. El camino hasta el hotel se hizo corto.
Entramos todos juntos, y nos paramos en la entrada. Había llegado el momento de compartir habitación, y yo lo hacía con Danny, sin que él supiera nada aún.

-Bien, según me ha contado Alice, cada pareja que duerma en una habitación. –Dijo Tom, mientras me mordía el labio y le miraba nerviosa. Él notó mi expresión. –Y tu Cady, -Me sonrió de lado, haciendo aparecer un hoyuelo suyo. –dormirás con Danny.
-¿Conmigo? ¿Por qué? –Parecía molestado. Perfecto.
-Lo he organizado así, -Tom se tiró todas las culpas, mientras me miraba dándome apoyo. Era el mejor. –si no duerme contigo, lo tendrá que hacer con Pablo.
-Por mi no hay problema. –Aportó mi amigo rodeándome por el hombro con un brazo.
-No, tranquilo. A mi no me molesta. –Su voz sonó sombría, y su aspecto era un poco serio. Dicho esto, empezó a andar hacía las escaleras. -¿Vienes, Cady?
-Si, ahora voy. –Me sonreí no muy segura de que estuviera cómodo, aunque resultaba imposible saber que le pasaba. Me liberé del brazo de Pablo. –Ya nos vemos mañana, ¿vale? –Danny ya había desaparecido.
-Está bien. –Dijeron todos.
-Cady, espera, te acompaño hasta la puerta. Te resultará difícil encontrar a Danny. –Dijo mientras le daba un beso a su novia. –Ahora voy.

Empezamos a cruzar pasillos y subir escaleras. Primero comentábamos el viaje y nuestra inesperada aparición, hasta que el tema llegó hasta nuestro querido amigo pecoso.

-Sé que te besó. –Susurró de pronto. Intenté que mi cara no cambiara de expresión, mientras seguía sin observarle. –No te besó por que sí, como hizo con Melanie.
-No me importa porque lo hizo. Solo pienso que no debería ir jugando con los sentimientos de las personas y besarlas así por que sí.
-He notado como le miras. –Me sonrió, mientras me ruborizaba. –Se nota que le amas.
-¿Yo? –Reí nerviosa. –No le amo.
-Lo que tú digas. –Carcajeó sin creérselo. –Danny es un inmaduro referido al amor. Nunca sabe lo que quiere, de modo que cuidado con él. Es capaz de volver a besarte solo para asegurarse de sus sentimientos, y aunque sepa que te ama, se negará a admitirlo. Es un cabezón.
-¿Y que debo hacer yo? ¿Esperar y dejar que me bese cuantas veces quiera? Soy muy sensible, no podría… hoy me ha impactado verle con la rubia esa. –Hice una mueca de asco.
-Danny creía que no te iba a ver hasta dentro de 3 meses, de modo que ha intentado dejar ese tema de sus sentimientos a un lado.. –Empezó a susurrar. Al parecer nos acercábamos a la habitación. –Juega con él, impídeselo. Cuando vea que te resiste, entonces luchará por ti. –Me guiñó un ojo. –Le conozco.
-Gracias Tom. –No pude evitar abrazarle. –Eres como un hermano para mi, de verdad. –Mis ojos empezaron a humedecerse. –Buenas noches.
-Que pases una buena noche. –Me dio un beso en la frente y se alejó poco a poco.

capitulo 56

Point of view Danny

-Entonces, -Me susurró la rubia que acababa de conocer, acercándose a mi. -¿luego te acompaño hasta tu hotel?
-¿Quieres pasar la noche conmigo? –Levanté una ceja, saboreando la idea. Sin duda me tentaba.
-No te estaría di… -Cortó la frase cuando una chica, al parecer una amiga suya, la llamó por detrás. -¿Qué pasa Emma, por qué me interrumpes? –Su amiga comenzó a susurrarle algo al oído, de modo que aparté la vista de ellas y la centré en el baile esperando a que acabasen.

Suspiré, mirando con detalle a las personas que bailaban. Busqué a Harry, Dougie y Tom con la vista, del lugar donde estaban antes, y aún seguían allí. Fruncí el ceño cuando vi una familiar cabellera castaña con mechas al lado de Harry. Luego, observé a Tom, y también a su acompañante. Sin duda, era Alice. Me quedé boquiabierto, sin creerme lo que veía. Dougie no estaba allí. Automáticamente, se me vino a la mente Cady. Si aquellas dos estaban allí, ella también. Empecé a buscarla por la sala, eufórico por verla.
Después de unos rápidos segundos o minutos intentado diferenciar su viva cabellera pelirroja, la diferencié entre el público. Llevaba un precioso vestido corto blanco, que lucían perfectamente con su hermosa piel. Sonreí al verla, y mis piernas comenzaron a caminar solas, pero un brazo me paró.

-¿Adonde vas, Danny Jones? –Me dijo la rubia, de la cual aún no sabía su nombre. No me había acordado de ella.
-Oh. –Volví a aquella situación. –Olvida lo de antes. No me interesas. –Y sin decir nada más, me aparté de ella y comencé a caminar hacía mi centro de atención, el cual parecía brillar más entre la gente; Cady.

Mis pies se pararon cuando me di cuenta de que un chico de cabello negro empezaba a conversar con ella. Cady sonrió, mientras que el hombre le extendía una mano, seguramente para proponerle un baile. Un sentimiento de celos se me apoderó al completo, y quitando mi sonrisa, caminé lo más deprisa que pude hasta ella.

….

Point of view Cady

Suspiré, parándome entre la gente. Veía a las parejas bailar, y de nuevo la imagen de Danny y su amiga aparecieron por mi mente. Miré al suelo, intentado encontrar algo para distraerme, pero tan pronto como me acercaba a la idea, alguien me llamó por detrás.

-¿Te llamas Cady? –Me dijo una seductora voz, mientras me giraba y me encontraba al chico de antes.
-Sí, así es. ¿Cómo lo sabes?
-Se lo pregunté a Tom. –Me sonrió. Era más guapo de lo que pensaba. –Me llamo Pablo, y soy amigo de ellos. Trabajo también en la discográfica, y estaré con ellos durante toda la gira.
-Encantada. –Le dediqué una sonrisa. –Nosotras hemos venido solas a Alemania para poder seguirles durante la gira.
-Pero… -Frunció el ceño. –Según parece, las otras han hecho esto por ser sus novias. –Yo asentí. -¿Eres tu, entonces, novia de Daniel o algo por el estilo?
-¿Quién, yo? –Carcajeé tristemente, pero pude disimularlo. –No, solo soy su amiga. –Por desgracia, pensé.
-Oh, mejor. –Me volvió a sonreír. –Entonces, ¿te apetece bailar conmigo?

Justamente cuando acabó de pronunciar aquellas palabras, la música cambió. Una canción de baile, típica de la que se usaban en instituto, apareció. Vi a las demás parejas, la cuales se aferraban a sus compañeros y se preparaban para bailar. Me extendió una mano, y la observé con detenimiento.  Me lo pensé varias veces, pero finalmente decidí acceder. No me vendría mal despejarme, y al fin y al cabo, el tal Pablo parecía buen chico.

-Oh, -Sonreí. –Supongo que…
-Lo siento, pero tenía reservado antes un baile con Cady. –Dijo una voz grave pero demasiado familiar a mis espaldas.

Me quedé helada al momento. Callé sin que pudiera decir nada, y observé los pies de la gente. Pablo pareció sorprenderse ante lo que acababa de decir él, pero finalmente sonrió con su típica amabilidad y asintió.

-Otra vez será.

Dio media vuelta y comenzó a irse. Yo, sabiendo que no podría estar a espaldas suyas toda la eternidad, me giré muy lentamente. Vi como un Danny sonriente me observaba embeleso. Una parte de mi se llenó de rabia, pero duró poco aquel sentimiento. Una vez más, caí cautiva en sus ojos azul marino.

capitulo 55

Nos metimos entre la gran multitud del baile.  Grandes luces nos deslumbraban, y bastantes cabezas superiores a las nuestras nos hacían perdernos. No perdí de vista a mis amigos para no perderme. Todas nosotras íbamos siguiendo a Tom, quien seguramente sabría donde estaban los demás. Frenó un poco el paso hasta que se puso al lado de Melanie, y la observó una vez más de arriba abajo.

-Melanie, -Le llamó la atención Tom. -¿Te estás dando cuenta de que todo el mundo se queda mirándote?
-¿Enserio? –Pareció ruborizarse, y miró a sus lados. –No creía que fuera tan bien.
-Oh, -El rubio comenzó a reír. –Melanie, te has presentado con unos jeans rotos y una sudadera completamente simple.
-No me gustan los vestidos. –Susurró con naturalidad.

Reí por detrás. Alcanzamos la barra, donde cuatro o cinco camareros servían copas y bebidas con bastante prisa. Justamente delante de nosotros, Harry conversaba animadamente con un hombre. Este tenía el pelo negro y corto, ojos marrones oscuros y cara ondulada. Tenía los dientes un poco desigualados, pero aún así poseía una bonita sonrisa. Era bastante guapo, y parecía un poco más joven que Harry. Al igual que él, llevaba un smoking color negro, solo que tenía corbata roja.
Cuando Harold se dio cuenta de la presencia de Tom, primero echó una rápida ojeada sin apreciarnos. Al segundo, cambió su alegría y sonrisa por una expresión de sorpresa e incredulidad. Sus ojos estaban apunto de salirse de sus órbitas.

-¿¡Chicas!? –Se quedó boquiabierto, mirándonos sin creerse que estábamos allí.
-¡Harry! –Exclamó Daisy, tirándose a su torso. -¡Yo también me alegro de verte! –Rebozaba de alegría, y cogió la cara de su novio y la besó con delicadeza.
-No, no, es una alegría teneros aquí, pero resulta extraño veros en Alemania. ¿Cuándo habéis…? –Puso por primera vez los ojos en Melanie, y se quedó a mitad frase. -¿MELANIE? ¿¡Y esas pintas!?
-Otro. –Se cruzó de brazos. –Voy có-mo-da.
-Entiendo. –Harry carcajeó, mientras rodeaba de la cintura a su novia. –Por cierto, Dougie está allí. –Señaló a otra punta de la barra, y pudimos ver su cabello, raramente peinado hablando con el camarero.

Melanie se alejó de allí dando saltitos, mientras nos quedamos los seis. Allí yo y el chico de cabello negro éramos unos sujeta velas. Alice estaba abrazada con Tom, al igual que Alice y Harry, y allí estaba yo, sola en una esquina mientras dirigía miradas incómodas a estos. Suspiré y decidí dejarles tranquilos.

-Me voy a dar una vuelta. –Dije sonriendo tímidamente.
-¿Por qué no buscas a Danny? –Preguntó Alice intentando aportar una idea, pero según vi en la cara de Tom, fue mala idea.

Fruncí el ceño, mientras que el rubio del hoyuelo me señala con la vista algo detrás de mi. Me giré, e intenté seguir su mirada. Pronto encontré al pecoso, con otro smoking y corbata azul, y su pelo rizado. Sonreí disimuladamente al verle sin poder evitarlo, pero tan pronto como apareció, desapareció. Danny no estaba solo. Cogía con una mano la cintura de una chica, la cual llevaba un vestido corto negro y provocativo. Como no, era rubia, y su cabello color oro de bote estaba recogido por un moño. En mi volvió a aparecer aquel dolor insoportable, y aparté la vista de aquel. Intenté parecer feliz.

-Da igual. –Sonreí débilmente. –Luego nos vemos, ¿vale?

Los cinco asintieron, mientras me volvía a colar por la multitud. Dejé que mis ojos se mojaran, pero que no saliera ninguna lágrima. No quería estropear mi maquillaje.

…

Melanie, con toda la alegría del mundo, saltó a la espalda del rubio. Este dejó de hablar con el camarero y se giró asustado. Cuando vio a su novia cogida a sus hombros con una radiante sonrisa, su cara cambió a confusión total.

-¿Melanie? –La cogió por la cintura. -¿Qué haces aquí?
-Las chicas cogimos un avión a Alemania. –Dijo sin quitar su sonrisa. -¿No te alegras de verme?
-¡Claro que sí! –Sonrió y le dio un beso. Se separó, pero junto su frente con la suya. -¿Y esa ropa?
-¿También vas a decirme que voy horrible? –Dejó escapar un suspiro cansado.
-No. –Volvió a besarla. –Vas perfecta. La más guapa de toda la sala.

Melanie embozó su amplia y perfecta dentadura. Acercó su rostro al de su novio, y le besó intensamente. Dougie juntó su lengua con la de su novia, y ambas comenzaron a acariciarse suavemente. Un cosquilleo de la cabeza a los pies recorrió el cuerpo de este, haciendo que el beso mejorara.

capitulo 54

-¿Encontraremos el hotel? –Preguntó Melanie, mientras tenía un escalofrío. Una vez aterrizamos, la temperatura estaba muy baja.
-Sí, tranquilas. –Daisy estiró la mano para llamar a un taxi. –Le pregunté a Harry la dirección del hotel y del lugar del baile.
-Pero Dai, -Le busqué la razón yo. -¿Cómo vas a decirle al taxista que te lleve al hotel, si probablemente hablará alemán?
-Le enseño el papel donde lo tengo apuntado. –Suspiró, y justamente un taxi se paraba enfrente nuestra. –Dejad de ser negativas, ya estamos en Alemania.

…

-No me puedo creer que esté llevando vestido. –Dije con mala cara, acomodándome el corto vestido blanco que me había prestado Alice. Era realmente precioso, demasiado para mi. –Y menos con una temperatura así de baja. ¡Voy a convertirse en estatua de hielo!
-¡Deja de quejarte, Cady! –Me gritó Alice, como una madre. –No para de quejarte desde que salimos del hotel. ¡Menos mal que el baile no está muy lejos de allí!
-Era más fácil ir como voy yo. –Dijo bien orgullosa Melanie, quien se había puesto unos jeans desgastados junto a una sudadera. –Más calentita de lo que voy yo no se puede.
-Vas ridícula para un baile, Mel. –Le confesó Daisy, quien llevaba un vestido negro, también muy bonito. -¿A quien se le ocurre ir a si a un baile tan… formal? ¿Qué pasa si ahora no te dejan entrar?
-Pues vendrá Dougie y de seguro que me dejan. –Dijo con una radiante sonrisa de pícara. –No tengo nada contra los vestidos, pero hace demasiado frío hoy para llevarlos.
-Tendría que haber hecho como ella… -Opiné con un susurro, que solamente llegó a oírlo Mel. Me sonrió.

No tardamos mucho en llegar al edificio del baile. Destacaba por las brillantes luces que había en el techo, y la cantidad de gente que intentaba entrar. Melanie hizo una mueca de terror, y todas nos reímos. La habíamos avisado. En comparación con las mujeres que habían allí, nosotras íbamos demasiado simples.

Logramos llegar a las puertas, las cuales estaban cerradas y protegidas por guardias que miraban los pases de las personas para dejarlas o no pasar. Conseguimos llegar uno de los hombres corpulentos, quien nos miraba con una ceja levantaba, y a Melanie como si no tuviera nada que ver allí. Parecía un señor un poco refunfuñón.

-Hola, somos las novias de los chicos de Mcfly. –Chilló Alice, como si el señor no les oyera. -¿Habla mi idioma?
-Sí, lo hablo. –Dijo con voz tranquila. -¿Tienen los pases?
-No… -Alice nos miró, asustadas. –Pero somos sus novias. Yo soy Alice Armstrong, la pareja de Tom Fletcher.
-Lo siento. Sin pase, no pueden pasar. –Dijo apartando la vista de nosotras.
-Escucha, -Le habló esta vez Mel. –soy la novia de Dougie Poynter, quien está ahí dentro. Si no nos cree, vale, pero que le llamen y verá como no mentimos.
-No vamos a llamar a vuestros ídolos. –Dijo con asco, mirándola discriminadamente.

Alice se quejó, pero no tardó en sacar su móvil del bolsillo. Marcó un número, y se colocó el aparato en la oreja. Dio varias señales, hasta que alguien descolgó. Era la voz de Tom.

-¿Alice? ¿Qué haces llamándome? –La música que salía del móvil y la que teníamos delante era la misma. -¡Te va a salir un pastón esta llamada!
-Tom, tienes que ir a la entrada principal del baile y decirle al guardia calvo, -Este puso cara de enfado. –que nos deje pasar.
-¿Cómo? Pero, ¿no estáis en Londres? –Parecía bastante confundido.
-Emmm, verás, cogimos un vuelo a Alemania las cuatro para seguiros. –Parecía avergonzada. –Hemos dejado las maletas en vuestro hotel sin problemas, pero ahora no nos dejan pasar. ¡Queríamos que fuera una sorpresa!
-No pasa nada, ahora voy. –Dijo con su amable voz, y nosotras sonreímos.
-¡No les digas nada a los otros, por favor!
-Descuida. –Y dicho esto, la línea se cortó.

Nos quedamos mirando al guardia con impaciencia, quien procuraba no observarnos. No tardó mucho en que la puerta se abriera, y un arreglado y precioso Tom, con su pelo rubio y perfectamente liso apareció. Tenía un smoking negro, perfectamente liso y arreglado. Cuando apareció, nos divisó pronto, y puso cara de incrédulo. Alice se tiró a su cuello y le besó tiernamente. Este le sonrió.

-Tranquilo, van conmigo. –Le dijo al guardia y este asintió, dejándonos pasar.

Melanie le echó la lengua, haciendo que este le mirara con odio. Entró la última, y cuando Tom la observó de arriba abajo, pareció asustarse. Sus pintas eran completamente inadecuadas para el baile.

capitulo 53

Una vez nos sentamos en los sillones después de haber embarcado nuestras propias maletas, llegaron los cuatro. Nos levantamos, y ahí es cuando crucé mi primera mirada con Dougie después de semanas y semanas. Noté como se puso rígido al verme, pero yo mantuve mi compostura. No me afectaba verle, aunque los recuerdos se me echaran encima. Tom, nada más llegó a donde estábamos nosotras, miró el reloj. Hizo una mueca de fastidio.

-Deberíamos embarcar ya si no queremos perder el vuelo. –Los otros imitaron su cara anterior. –Bien, ahora el incómodo momento de las despedidas.

 Miré a alguna de mis amigas, y me encontré con la mirada de Melanie. Le sonreí disimuladamente, haciéndole recordar la pequeña broma que teníamos gastado. Tom empezó a abrazarnos, empezando por su novia, a quien le dio un tierno beso. Eran demasiado monosos. Cuando llegó a mi, me abrazó tan fuerte que hizo crujirme la espalda.

-Cuídate, ¿Vale pequeña? –Apoyé mi cabeza sobre su hombro. –Te echaré de menos.
-Y yo a ti Tom, no sabes cuanto. –Le dije con sollozo, intentando aguantar el llanto. Él me mostró una vez más su hoyuelo.

Luego, apareció Harry, quien daba terribles pero cariñosos abrazos. Le dio tal beso a Daisy, que hubiera sido difícil creer que no habían cámaras de rodaje por allí cerca. Cuando llegó a mi, me revolvió el pelo. Yo me quejé.

-Los 3 meses pasarán volando, ¿de acuerdo? –Asentí mientras le apretujaba. –Y quiero que cuando vuelva, se te vea más el pelo.
-Me lo verás. –Afirmé yo, y le di un beso en la mejilla. –Cuídate, Harry.

El siguiente era Dougie. Cuando llegó a mi, un momento de tensión apareció, y se quedó allí, petrificado sin saber que hacer o decir. Tenía la mandíbula tensa.

-Quita esa cara de perro, Doug. –Le guiñé un ojo. –He olvidado todo lo que pasó, así que pasemos del tema.
-Ah, -Suspiró, sonriéndome. Echaba de menos su aguda voz. –aún creía que me querías matar. –Rió, y me dio un fuerte, muy fuerte abrazo. Yo se lo devolví. –Lo siento por todo, ¿amigos?
-Amigos. –Acepté yo, con una amplia sonrisa. –Pásatelo bien en Alemania, Dougie.

Él asintió contento, mientras sus pequeños ojos azul celeste se volvían dos rayas el la piel. Sin duda le había estado echando mucho de menos.
Y por fin llegó Danny. Un momento de indecisión me cubrió al completo, poniéndome tensa por lo que había pasado la noche anterior. No supe si abrazarle o besarle, de modo que me quedé en mi sitio, petrificada. Él rió por mi acción.

-Ven y dame un abrazo, anda. –Dijo mientras me rodeaba con sus musculosos brazos. –Te voy a echar mucho de menos. –Me acarició la espalda. –Quiero que cuando vuelva estés radiante de felicidad, ¿de acuerdo?
-De acuerdo. –Dije con voz débil, separándome de él, y fingiendo sonreír. Él pareció no notarlo, y comenzó a alejarse de nosotras junto a los demás mientras se despedían con la mano.

Suspiré y le miré con melancolía. Al parecer, el beso que me había dado hacía unas horas significaba lo mismo que cuando se lo dio a Melanie hará meses; nada. Odiaba esa parte de Danny. Besar a una persona porque le apetezca, sin pararse a preocupar por sus sentimientos. Bien Danny, eres genial.

…

-Esperaba un beso entre Cady y tú. –Comentó Tom, sin apartar la vista de su libro, mientras Danny se sentaba en el avión, a su lado. Le miró confundido.
-¿Por qué tenía que besarla delante de todos?
-En las películas pasa eso. –Danny rió, negando con la cabeza. –Y al final te has ido sin aclarar tus dudas…
-La besé anoche. –Confesó Danny, con una pequeña sonrisa en la cara. Tom cerró de golpe su libro y se quitó sus gafas, incrédulo.
-¿¡Qué!? –Susurró. -¿Y por qué hoy no la has vuelto a besar?
-No quiero hacerlo delante de todo el mundo. –Miraba al asiento de delante, envuelto en sus pensamientos. Tenía un aspecto serio.
-Pero entonces, ¿ya sabes si la amas o no?
-Bueno, no estoy del todo seguro. –Frunció el ceño. –Me gustó el beso, sentí cosas que hacía mucho tiempo no sentía, pero…
-¿Pero? –Tom parecía decepcionado. –Danny, cada día me impresionas más. –Volvió a abrir su libro. –Tus sentimientos no pueden estar más seguros de que aman a Cady, pero tu cabeza parece que se quiere negar a ello.
-No quiero relaciones serias por el momento, Tom. –Suspiró. –Ya veré que hago con Cady dentro de 3 meses.
-Eres un inmaduro. –Le dijo Tom a Danny con orgullo, soltando un ¡Jum! como señal de decepción.

capitulo 52

Danny sonrió, mientras me miraba fijamente, atravesándome con sus claros y azules ojos que tanto amaba. Sabía que le iba a ver pronto, tenía la firme esperanza, pero él no tenía ni idea de aquello, así que debería parecer melancólica.

-No quiero que te vayas durante 3 meses. –Susurré, fingiendo estar triste.
-Estaremos en contacto. -Pareció creérselo. Me tiró el pelo hacía atrás, mientras que colocaba sus manos en mis brazos. Mi respiración se cortó durante varios segundos. –Te echaré de menos.

Sonreí, e intenté parecer que estaba triste. Danny me devolvió la sonrisa. Con una mano me acarició la mejilla, mientras que la otra bajó hasta que llegó hasta mi cintura, cogiéndomela con delicadeza. Me volvió a faltar respiración cuando noté que estaba más cerca de él que antes, y casi notaba su aire sobre mi rostro. Observé cada detalle de su cara, como si nunca antes hubiera visto persona semejante más bella que él, y así era.

-Déjame… probar una cosa. –Susurró, mientras acercaba su rostro al mío.

Mi respiración empezó a agitarse, pero hice todo lo que pude para controlarme. Aquello debía de ser una broma pesada de Dan, como solía hacerlas, aunque ninguna otra era parecida a lo que estaba haciendo ahora. Se mantuvo finalmente a escaso milímetros de mis labios, mientras me sujetaba por el cabello y miraba tiernamente mis labios. Yo imité su acción, sin poder ser capaz de aguantar mucho más tiempo aquella distancia que teníamos, pero finalmente, él hizo los honores.
Separó aquella distancia que había quedado entre nosotros y por fin me besó. Noté como sus fríos labios se posaron sobre los míos, haciendo presión. No dude en cerrar los ojos y sentir a la perfección cada sentimiento que me provocaba aquel roce, sentimientos que jamás antes había experimentado. Le cogí del cuello, debido a la altura que nos quitábamos. Aumentó la intensidad del beso, los cinco segundos que duró, hasta que finalmente nos quedamos solamente en un roce de labios. Si mi estómago no explotaba en aquel momento, poco tardaría en hacerlo.

-Te veré mañana. –Me susurró aún en mis labios, hasta que se separó y se alejó lentamente, mirando hacía atrás conforme avanzaba. Me sonrió con dulzura. –Te espero en el aeropuerto.
-Allí estaré. –Susurré aún aturdida, sin que me oyera, viendo como su preciosa y perfecta figura subía al coche y se alejaba entre la oscuridad.

Cambié mi cara de embobada por una radiante felicidad. Recordé cada momento que había vivido con Danny, buenos y malos, y sobre todo de lo que acababa de pasar.



Flashback Cady:



Suspiré y me giré yo también. Mi cuerpo se puso rígido cuando estuve apunto de chocarme con uno de los jugadores. Se encontraba muy cerca de mí, sonriendo pícaramente. Me fijé en los ojos, los cuales ya había visto antes. Danny, el chico del bar, se encontraba bastante cerca mía. Bajé la vista y observé lo que tenía en las manos. Abrí los ojos y le volví a mirar asustada. El asintió y comenzó a agitar rápidamente la botella de champán que sostenía. Antes de que me pudiera mover, quitó el corcho y, haciéndolo queriendo, puso la botella delante mía haciendo que la espuma que saliera disparada me diera de pleno.


Y quien se hubiera imaginado que aquel chico, obsesionado con el futbol, llegaría a amarle tanto. Desde aquello todo había cambiado, y sobre todo Melanie. Había que admitir que había madurado bastante, ya que antes iba detrás de cualquier de los chicos que tenía al alcance, y era mirarla ahora y verla enamorada. No podía enfadarme con ella por eso, no, me era imposible.

…

-¿Has preparado ya tu maleta, Cady? –Me preguntó Alice con velocidad, entrando a mi casa. Había llegado la hora de ir al aeropuerto. -¿Y que tal con tu hermano?
-Sí, la tengo en la entrada. –Suspiré. –Le ha mosqueado un poco, pero en el fondo lo entiende. No hay problema.
-Perfecto. –Cogió la maleta y la arrastro hasta tu Ford Focus Coupe, donde ya esperaban Melanie y Daisy, sentadas detrás del todo. –Hay que llegar al aeropuerto antes que ellos para embarcar nuestras maletas. Nuestro avión sale 2 horas después. –Entró al coche y esperó a que yo me sentara a su lado, en el asiento del copiloto. –Despídete de tu casa, Cady. En 3 meses no la verás.
-¡Adiós! –Dije con un tono de alegría, y en ese momento Alice encendió el motor.